Capítulo 1: Lo que falta en la caja

1.

No soy el tipo de persona que recuerda claramente cosas que han pasado. Incluso si alguien fuera a decirme que esto o lo otro definitivamente había pasado, como en la primaria o la secundaria, sólo podría mirarlos inexpresivamente, dando un inseguro “¿En serio?” en respuesta. Y así, aunque también había experiencias que compartía con otros, yo, a duras penas, soy capaz de retener recuerdos lúcidos de ellos luego. No tenía forma de saber qué era lo que separaba lo que olvidaría eventualmente y lo que recordaría para siempre.

Buscando entre mis recuerdos- a través de lo que parecía un sinfín gris de inciertos lugares y eventos- había ocasionales momentos que recordaba vívidamente. Esos eventos eran en su mayoría importantes, como los festivales deportivos, excursiones al aire libre y viajes escolares a través de los bosques. Mientras que a otros eventos sin sentido casi no les daba importancia, pero, a través del gradual desgaste del tiempo, aún los encuentro de alguna manera asentados en algún lugar especial de mi memoria. No pude hacer nada más que sentir una sensación extraña de admiración hacia su tenacidad. Por otro lado, me di cuenta que también había veces en que me encontraba recordando claramente solo un pequeño fragmento de un día completamente normal, uno totalmente indistinguible de cualquier otro. A diferencia de los recuerdos detallados que relataban eventos a manera de artículos en las revistas, estos estaban extremadamente fragmentados, alejados de algo que los oriente. Aun así, eran difíciles de olvidar, los recuerdos eran similares a una fotografía vieja que no te atrevías a tirar. Por ejemplo: Ver incansablemente nacer los torbellinos desde el choque de corrientes contrarias de agua en verano; la robusta imaginación surgió de hileras de majestuosos volúmenes en inalcanzables estanterías de la biblioteca en invierno; competir por el último libro de una tienda camino a casa con tu amigo, solo para que los dos se rindan en otoño… ¿Exactamente qué era lo que separaba estos recuerdos de los incontables olvidados?

De ahí había momentos en que era repentinamente golpeado por cierto sentimiento: “Puede que nunca olvide esto” ¿No recordaré para siempre también esa noche de junio, en la cual recorría las calles de la ciudad envuelto en una brisa tibia? Sin embargo, supongo que no seré capaz de confirmar ese sentimiento mío hasta diez, veinte años en el futuro.

Todo esto comenzó con una simple llamada de teléfono.

Hice yakisoba para la cena esa noche.

Había estado bastante despejado por la tarde, pero ya que las nubes se reunieron cuando el día se puso y aparentemente evitaron que el calor escapara de vuelta al cielo, el aire nocturno alrededor mío era húmedo y bastante fresco, a pesar de que el sol estaba ausente. Como todos en mi familia tenían sus propios asuntos urgentes que atender, yo estaba solo en casa. Cocinar sonaba a que sería un dolor, así que me asomé al refrigerador con la esperanza de encontrar algunas sobras o algo más que no requiera esfuerzo para prepararlo y aparecieron algunos fideos para yakisoba.

Encontré algo de lechuga arrugada, hongos enoki deshidratados y un tocino vencido, así que los corté en tiras. Añadí aceite al sartén precalentado y puse primero los fideos, dejándolos allí por mientras. Vapor blanco empezó a salir de la sartén, y me volví algo ansioso por no haber agregado agua, pero al final me las arreglé para suprimir ese sentimiento y esperé un par de minutos mientras este estaba siendo cocinado, separando los fideos de vez en cuando. Luego los serví- crujientes, casi quemados- en un plato todos de una vez y luego empecé a saltear los demás ingredientes. Cuando ya estaban también cocidos, los moví al borde de la sartén con los largos palillos de cocina y derramé salsa Worcestershire en el espacio que quedó vacío. Cuando empezó a hervir, su icónico olor se alzó del sartén y tiñó el aire de la cocina alrededor mío con tonos yakisoba. Finalmente añadí la salsa a los fideos y revolví ligeramente la mezcla. Con eso, era una orden lista para servir.

Llevé el plato de la cocina a la sala y de ahí tomé un par de palillos con un vaso de té de cebada para finalizar mis preparaciones. En la mesa estaba algún tipo de tarjeta postal para mi hermana que decía “Aviso de Reunión Clase 3-1”. No quiero imaginar lo que ella me diría si accidentalmente le riego salsa encima, así que moví la tarjeta postal al estante de cartas, y finalmente, estaba listo para comer sin más distracciones. Junté mis manos, y justamente cuando tomé los palillos, el teléfono empezó a sonar.

Miré hacia el reloj en la pared y marcaba exactamente las siete y media. Tener el coraje para llamar en una hora destinada para la cena… En adición a eso, yo era el único en casa, así que a quienquiera que sea que le querían hablar probablemente ni siquiera estaba aquí en primer lugar. Al principio, simplemente iba a dejarlo sonar mientras tomaba los fideos yakisoba humeantes, pero terminó siendo tan insistente y sincero que ignorarlo más causaba un extraño sentimiento de culpa brotando dentro de mí. Si tengo que hacerlo, lo hago lo más rápido posible; suspiré y bajé los palillos. Me levanté y tomé el teléfono.

—¿Sí?

—Hola, está Oreki-kun—.

Había asumido que la llamada iba a ser para mi padre o hermana, pero la voz en el otro lado terminó siendo una con la que era demasiado familiar. Quizás adivinando de mi voz y la atmósfera entre nosotros, la persona llamando cambió repentinamente de su tono educado a su tono usual.

—¿Hōtarō?

—Sí.

—Uf, qué alivio. No creí que serías el que contestaría. No hubiese sabido que decir si en vez de ti, tu hermana tomaba el teléfono.

Aunque puede haber sido fortuito para Satoshi Fukube, no podía decir lo mismo por mí.

—Lo siento, pero por cada segundo que te hablo, mi yakisoba se enfría más y más.

—¡¿Qué?! ¡¿Dijiste yakisoba?! ¡Qué tragedia!

Sí, una tragedia, en efecto.

—Me alegra que entiendas. Entonces ve al punto.

Escuché la risa en su voz.

— No tendrías este problema si consiguieras un celular de una vez por todas. Aunque eso no es de lo que quiero hablarte… Esperaba que tomaras un pequeño paseo conmigo. ¿Estás libre después de esto?

Ya que yo realmente no era el tipo de persona que salía de fiesta en la noche, raramente salía de casa después de la cena. Aunque no es como si fuera inaudito. Pensando en ello… es cierto. Ya había ido a un paseo nocturno con Satoshi antes. Miré el reloj de nuevo. Probablemente me tomaría más o menos quince minutos terminar el yakisoba, y un poco más para cambiarme.

—Sí. Puedo salir a las ocho.

—Okay. Me alegra oír eso. ¿Debería ir a recogerte?

Dibujé un mapa en mi cabeza de la distancia entre nuestras casas. Estoy seguro que él estaría dispuesto a venir aquí considerando que fue él el que me lo pidió en primer lugar, pero supongo que no había razón para molestarlo así. Pensé en un lugar que estaba más o menos a la misma distancia de nuestras casas.

—Encontrémonos en el Puente Akabashi.

—Suena bien. Sería terrible dejar que tu yakisoba se enfríe más, así que continuemos nuestra conversación ahí. Nos vemos.

La llamada terminó inmediatamente ahí sin vacilaciones ni comentarios finales. Probablemente él supuso que alargarla más solo me molestaría; esa sensibilidad era típica de él.

Cuando volví a la mesa, la superficie del yakisoba se había, de hecho, enfriado. Sin embargo, con simplemente una, dos vueltas de lo que antes parecía frío, el calor comenzó a brotar de nuevo del plato una vez más.

La luz de la luna pasó a través de las delgadas nubes en el cielo, y un viento húmedo sopló entre las tantas casas alrededor de mí. Había salido de casa usando un abrigo de lana al principio, pero inmediatamente sentí demasiado calor a pesar de la brisa nocturna, así que me cambié a uno de algodón en su lugar.

 Aunque no podía hacer caber mi billetera en mis bolsillos chinos, la idea de llevar un bolso conmigo me fastidio. Al mismo tiempo, sin embargo, realmente no podía confiar en Satoshi para cubrirme si terminábamos por gastar dinero y yo no llevaba nada conmigo, así que tomé doscientos yenes de mi billetera y los puse en el bolsillo de mi camisa. Metí los pulgares en los bolsillos del pantalón y salí de casa a la hora prometida, pero la noche caía temprano en Kamiyama, y en las estrechas calles ya había descendido un suave silencio.

Aunque realmente no me apuré en absoluto, me las arreglé para llegar al punto de encuentro en menos de diez minutos. Así como el nombre Akabashi literalmente significa “puente rojo”, era extremadamente común, y en realidad, el puente en el que nos estábamos reuniendo ni siquiera se llamaba así en primer lugar. Fue llamado así, como puedes imaginar, porque lo pintaron de rojo y su nombre original fue olvidado muy fácilmente. El área en sí estaba a menudo llena de gente en la tarde por los bancos y la oficina postal cerca, pero no tenía idea de que se volvía tan vacío después de la puesta de sol. Miré el puente rojo, iluminado por las luces de la calle, pero no vi a nadie ahí[1]. Qué extraño, pensé, Creí que él habría salido antes. Mientras miré alrededor, sin embargo, una mano repentinamente tocó mi hombro desde atrás.

—Noches…

Aunque estaría mintiendo si dijera que no estaba sorprendido, tampoco me tomó así de desprevenido. Es posible que sintiera su ataque sorpresa cuando no lo vi en primer lugar. Sin siquiera voltearme, respondí con un simple—. Hey.

—Qué decepción. ¿Dónde está el amor?

Satoshi se movió frente a mí con una sonrisa en el rostro, pero se sentía como si hubiera algo oculto tras su sonrisa. Sus ojos no veían a los míos, sino que se fijaron en el puente en su lugar mientras él continuó.

—¿Dónde deberíamos ir ahora?

—Te lo dejaré a ti.

No tenía mucha experiencia con este tipo de cosas, así que no sabía qué era normal para un paseo nocturno. Satoshi volteó su cabeza y dijo—. Se pondrá un poco más animado si caminamos hacia la ciudad, pero… Supongo que no podemos ir por las calles con todos los bares. Dan bastante miedo.

—Probablemente, sí, Sr. Vicepresidente del Comité General.

—Hay un restaurante familiar adelante si seguimos la desviación. Está abierto las 24 horas.

Sin embargo, eso estaba lejos. No seríamos capaces de llegar ahí sin un auto, o al menos una bicicleta. Supongo que Satoshi no lo decía en serio mientras continuó.

— Bueno, solo vamos a ver a dónde nos lleva el viento.

No me importó en lo más mínimo.

Satoshi cruzó el Puente Akabashi y empezó a seguir un pequeño sendero en dirección corriente arriba a lo largo del río de la ciudad. En este había más agua que normalmente, probablemente un resultado de la temporada de lluvias, y pude escuchar los sonidos efusivos de sus fuertes corrientes. No había luces en esta parte de la ciudad, así que solo pude confiar en el reflejo de las débilmente iluminadas ventanas de las casas a nuestro alrededor y la ocasionalmente escondida luna para ver mi camino. Con eso dicho, mis ojos eventualmente se acostumbraron bastante a la oscuridad. Pasando un nudo retorcido en una vieja cerca de madera, pasando una barra de sake curiosamente construida con una bola tradicional de hojas de cedro entretejidas funcionando como una campana para clientes, pasando al frente de un baño público desgastado con un aviso de “cerrado” colgado en él, caminamos lentamente a través de la ciudad nocturna.

Terraplenes habían sido construidos a ambos lados del río, y se veían algo parecido a grandes murallas de piedra. Un buen número de árboles estaban plantados en fila a lo largo del borde, y entre ellos algunos estaban curvados por encima de la superficie del agua, casi como si se estuvieran lanzando afuera de la fila con la esperanza de encontrar luz solar. Repentinamente paré y coloqué mi mano en uno de esos árboles al borde del camino. Su superficie tenía abundantes bultos y protuberancias, y sus hojas se parecían a un shiso en tamaño. Era un árbol de flor de cerezo. Apuesto a que este era un lugar popular para ver flores de cerezo, y estas calles bien mantenidas casi que con seguridad se volvían bastante animadas en su época de floración. Aunque en este momento solo Satoshi y yo caminábamos por ellos, y esos árboles los cuales ya habían florecido, ni siquiera serían reconocidos por su verdadera naturaleza sin mirarlos de cerca. Parecía algo triste, pero ¿qué puedes hacer? El tiempo vuela.

Levanté mi mano del tronco del árbol y pregunté—. Así que. ¿Qué pasa?

Satoshi no me había llamado a una caminata simplemente para disfrutar la noche, por supuesto.

Claro, nuestra amistad había durado por un tiempo, pero no era tan profunda. Raramente hacíamos planes para el fin de semana, y cuando íbamos juntos a casa, usualmente era solo porque salíamos de la escuela al mismo tiempo. El hecho de que Satoshi me haya llamado a salir así casi que seguramente significaba que él tenía algo de lo que necesitaba hablar, y no solo eso, también significaba que era o muy urgente para posponerlo hasta mañana o muy confidencial para hablar alrededor de oídos curiosos en la escuela.

El Satoshi que conocía a menudo se iba por las ramas, pero esta noche, ese no era el caso.

—Estoy en una situación difícil — él dijo mientras empezó a caminar otra vez.

—No quiero tener nada que ver con problemas.

—¿Problemas, huh? Por lo menos puedo decir con certeza que estoy en un punto problemático, pero la parte más problemática de esto para mí es que tú no puedes hacer absolutamente nada con mi situación.

Incapaz de entender exactamente lo que él estaba tratando de decir, fruncí ligeramente el ceño en respuesta. Él se encogió de hombros y continuó.

—En otras palabras, el problema para mí es que necesito pedirte ayuda, Hōtarō, aun cuando no tienes nada que ver con esto.

—Ya veo. Si tuviera que aceptar tu petición…

—iría en contra de tu lema. “Si no tienes que hacerlo, no lo harás.”

Lo que Satoshi estaba diciendo era correcto en principio, pero ya me había apresurado en comer mi yakisoba para acompañarlo por la ciudad. Si hubiera tenido la intención de rechazarlo sin si quiera escuchar su historia que no tenía nada que ver conmigo, probablemente habría estado lavando el sartén cubierto de salsa en este momento en su lugar.

—Bueno, puedes decirme qué está pasando al menos.

Satoshi asintió.

—Eres demasiado bueno para mí. Recuerdas que la elección del presidente del consejo estudiantil fue hoy, ¿no?

—Sí…

Aunque había pasado hace meras horas, ya me las había arreglado para olvidarlo. Después de que la escuela terminara, dimos nuestros votos para el siguiente presidente del consejo estudiantil cuando el periodo del anterior, Muneyoshi Kugayama, llegó a su fin.

En la Escuela Secundaria Kamiyama, este periodo de elección se estableció para durar una semana. Durante ese periodo, los candidatos colocaban posters a través de toda la escuela, se defendían durante las asambleas en toda la escuela, y debatían entre ellos a través de los intercomunicadores del club de radiodifusión. Todo eso llegó a su fin ayer, y hoy fue cuando votamos.

—¿Recuerdas los candidatos?

Rebusqué en mi mente por la respuesta a la pregunta de Satoshi—. Había dos… no, tres personas, creo.

Él devolvió una sonrisa casi triste.

—Me refería a los nombres, pero creer que ni siquiera fuiste capaz de recordar cuántas personas había. La respuesta correcta es dos, aunque supongo que habrás prestado atención para saber eso. Nuestra escuela está llena hasta el borde con clubes extraños, pero el concejo estudiantil realmente no destaca en comparación.

—Es cierto. Los candidatos eran de segundo año, también.

—¿Recuerdas eso, huh? Es natural que fueran estudiantes de segundo año. Los de primer año llegaron aquí en Abril y los de último año van a estar ocupados tomando pruebas ahora.

Supongo que escuchar la razón lo hizo bastante obvio.

—Fue un enfrentamiento entre Haruto Obata de la clase D y Seīchiro Tsunemitsu de la clase E. Podrías creer que todo terminó después de la votación, pero en realidad yo era una de las personas contando los votos.

Yo no estaba tan interesado en cómo fue la elección de presidente del consejo estudiantil de la Secundaria Kamiyama detrás de escena, pero es cierto que su declaración despertó mi curiosidad. El aprendiz de todo, Fukube Satoshi, está envuelto en una gran variedad de clubes y grupos por capricho. Específicamente, era miembro del club de Artesanía y el de Clásicos y siempre había estado envuelto con el comité general desde que era un estudiante de primer año; ahora, sin haber hecho ninguna ceremonia servía como su vicepresidente. No importa qué tan desconectado estaba de las organizaciones en la escuela, incluso yo recuerdo también que había un comité de administración electoral.

—¿Qué pasó con la elección? —pregunté.

Justamente como pensé, Satoshi respondió con una sonrisa.

—Por supuesto, es el comité de administración electoral el que es responsable de las urnas y el conteo de votos. Yo estaba a cargo de la supervisión. Entre las reglas de la escuela con respecto a las elecciones escolares, hay una regla que indica que debe haber al menos dos estudiantes supervisando el proceso del conteo de votos. Las reglas dicen que el único requisito para este trabajo es no ser uno de los candidatos o no estar en el comité electoral. Así que aparentemente, eras capaz de solicitarlo. Ahora, sin embargo, se ha vuelto una costumbre delegar ese trabajo al presidente y vicepresidente del comité general. Supongo que sería un dolor tener que buscar personas que lo hagan cada vez.

Aunque él me lo explicó bastante bien, fue precisamente esa falta de duda que me hizo sospechar. Era Satoshi de quien estábamos hablando, después de todo… Como si captara mis dudas, él continuó rápidamente.

—¡Hablo en serio! ¡No estoy mintiendo, ni un poco! — él insistió repetidamente.

—Sí, Sí. ¿Así que…?

—Había un problema con el conteo.

Ya veo.

—Actualmente, la Escuela Secundaria Kamiyama tiene 1,049 estudiantes, es decir, 1,049 votantes.

Cuando me matriculé, había 350 estudiantes de primer año divididos en ocho clases, así que el número de Satoshi parecía bastante razonable teniendo en cuenta todos los años.

Él dejó salir un suspiro forzado—. Así, sumamos los votos… y encontramos que había 1,086 en total.

—¿Cómo…?

Eso se escapó de mi boca antes de que me diera cuenta. Lo entendería si terminaran habiendo menos votos que estudiantes. Algunos de ellos podrían haberse abstenido, después de todo. ¿Pero más? Satoshi asintió gravemente.

—No tenía idea. Tomando en cuenta a los estudiantes ausentes, los que salieron antes, y aquellos que no querían votar, realmente no me importaría si el número total de votos era menos, pero si el número era más que el límite posible, no puedes asumir que es un simple error. — Él esperó un segundo y luego continuó. —Alguien lo hizo a propósito.

No dije nada en respuesta.

Justo como Satoshi había dicho, juzgando solamente por la información que tenía por el momento, encontré difícil creer que esta situación ocurrió debido a un simple error. Aunque decir que fue a propósito era difícil de procesar, era probablemente más como una broma impulsiva o algo así. Lo que sí parecía seguro, sin embargo, era que alguien había de algún modo modificado los votos.

—En realidad, el recuento final mostraba que la diferencia de votos correspondía estrechamente con el número de votos en blanco, y si los votos ilegítimos estaban en blanco, significaba, por supuesto, que el resultado no habría cambiado de todas formas. El problema es que no hay margen de maniobra con esto… si se probaba que algo en contra de las reglas sucedió, el comité de administración electoral tendría que hacer otra elección. En realidad, no me importa quién puso los votos falsos… Aunque no puedo siquiera empezar a comprender la razón del culpable para hacer esto, dudo que sea capaz de descubrir quién lo hizo al final. Lo que tengo que descubrir es cómo fue capaz de colocar esos votos en primer lugar.

—…

—La parte más complicada de esto es que porque el manejo de las balotas oficiales fue tan mediocre, cualquiera puede haber creado unas nuevas. Todo lo que tenías que hacer, después de todo, era marcar el papel con el sello oficial, que puedes encontrar en la sala del concejo. ¿Pero cómo lograron meterlas con el resto? Hay un agujero en alguna parte del proceso de elección del presidente del concejo estudiantil de la Escuela Kamiyama. Entre más tiempo continúe esto sin resolver, este tipo de cosas continuará siendo posible y, al contrario, si las elecciones futuras se las arreglan para ir sin problemas, nunca seremos capaces de estar seguros de que no hay un voto falso por ahí.

—Tiene sentido.

—He pensado en esto un montón por mí mismo, pero siempre termino en un callejón sin salida por donde sea que vaya. Eso es porqué, aun cuando no quería, te llamé, Hōtarō.

Satoshi terminó.

Si eso era todo lo que iba a decir, entonces capté claramente la esencia de la situación. Me rasqué la cabeza y alcé a ver a la luna asomándose a través de las nubes antes de dejar caer la vista hacia mis pies.

—Parece que debo volver ahora—dije.

El estrecho camino continuaba a lo largo del río y pasaba por dos puentes. Nos dirigimos río arriba, pero ¿por cuánto continuó así? Aunque supongo que ya era demasiado tarde para ir a una aventura para encontrar la fuente.

—Te vas a casa… —él dijo, sonando como si casi se lo hubiera esperado—. Supongo que pedía demasiado, después de todo.

No pensé que él estaba pidiendo demasiado; el único problema es que él había cometido un error. Estoy seguro de que él era plenamente consciente de eso, pero aun así quería contarlo de todas formas.

—Bueno, algunas veces, contarles a otros es todo lo que se requiere para entenderlo mejor, así que no me importa escuchar al menos. Aunque apreciaría que pudieras dejar eso para mañana. Tengo platos sucios esperándome en casa, y si no los lavo pronto, la casa entera terminará oliendo a salsa.

—Puede ser algo tarde para eso.

Él tenía un punto, debo abrir todas las ventanas cuando llegue a casa.

Una luz se nos aproximó desde en frente. Era una bicicleta dirigiéndose en la dirección contraria. Hasta que nos pasó, ninguno de los dos abrió la boca.

Satoshi finalmente rompió el silencio.

—Mañana no funcionará. Necesito una idea para mañana en la mañana.

—Considerando que tienes dar el anuncio al final del día a más tardar, supongo que puedo entenderlo. Aunque ese debe ser el trabajo del comité electoral.

Un pequeño suspiro se escapó de mis labios y continué.

—Sabía que te uniste al club de artesanía y al comité general por capricho, algo que personalmente no puedo entender por mi vida, pero estaba algo sorprendido cuando oí que te volviste el vicepresidente. Creía que hacías las actividades del comité general en parte por diversión, así que nunca esperé que tú, entre todas las personas, aceptarías un puesto oficial. ¿Algo cambió tu parecer?

—Sí… supongo que puedes decir eso.

—Ya veo. No estoy seguro de si debería felicitarte o no, pero aparte de eso, sólo porque hayas tomado un rol lleno de responsabilidades como ese no significa que yo también quiero verme involucrado en alguno de sus problemas. ¿O estás diciéndome que es mi obligación como un estudiante de nuestra escuela el ayudar a mantener la firmeza de nuestro sistema de elección?

Él devolvió una sonrisa en conflicto.

—Nunca seré capaz de decir algo totalitario como eso… Alguien como yo es bastante más adecuado para la burocracia.

—Diría que sí. Un paseo nocturno es ciertamente un escenario interesante para tener una conversación con Satoshi Fukube, pero si es para una consulta con el vicepresidente del comité general, déjalo para la sala del comité.

Satoshi no parecía muy perturbado por mi respuesta, pero respondió con una pizca de soledad, no necesariamente en broma.

—De seguro no mides tus palabras, ¿no?

Es cierto que pude haber sido bastante duro, pero el propio Satoshi era el que tenía la culpa. Si él se negaba a hablarme sin una fachada, entonces no tenía más opción que responderle con mi propio carácter… Uno de rechazo a la responsabilidad.

Así como concluía mi teoría de la fachada, lo miré por el rabillo del ojo y empecé a hablar.

—Así que, ¿qué estás escondiendo?

—¿Escondiendo? ¿A qué te refieres?

Poniendo de lado la historia de Satoshi del misterioso aumento de votos, hay dos cosas que no tienen sentido. El primer punto es lo que mencioné antes: ¿por qué, a saber, él vino por mi ayuda? El segundo punto, sin embargo, era incluso más elemental.

—No te hagas el tonto. Todo esto debe ser el problema del comité electoral. Pensando en eso… Tú no deberías haber tenido nada que hacer, Sr. Vicepresidente del Comité General.

De acuerdo a la historia de Satoshi, el presidente y vicepresidente del comité general eran responsables de nada más que el simple hecho de supervisar la elección. Los votos falsos eran ciertamente un problema importante, pero ¿por qué Satoshi estaba tratando de resolverlo? Él se había mantenido callado sobre este punto.

Pensar que Satoshi, un auto-proclamado habitante natural de la burocracia, se alzaría por encima de su posición para intentar descifrar sinceramente el problema que está afectando el sistema de elección en aras de la justicia… Me negaba a creerlo. Supongo que era teóricamente posible que él haya intervenido como un miembro del comité general para evitar las restricciones reteniendo al comité electoral, pero estaba bastante listo para arrugar ese engaño y arrojarlo con el resto de basura inflamable el día de recolección. El propio Satoshi lo dijo, desde que se ha vuelto un estudiante de segundo año, él ha cambiado, pero encontré imposible el aceptar que era un cambio así de drástico y fundamental. Es por eso que cuando él, alguien que siempre bromeaba, pero nunca pronunciaba ni una sola queja, me llamó en la noche para pedirme ayuda, supe que había algo más en esa historia.

—Lo que digo es que estás escondiendo la razón de por qué quieres resolver el misterio.

Satoshi sonrió débilmente.

—Simplemente no puedo ganar en lo que se refiere a ti.

Sonreí también.

—Me alegra que lo hayas aceptado. Ni siquiera deberías estar sorprendido a este punto.

—Supongo. Creí que podría esconderlo de ti, pero no resultó.

Satoshi saltó un par de pasos en frente de mí como si bailara algún ritmo y luego se volteó para verme, caminando de espaldas mientras hablaba.

—Lo siento por no habértelo dicho desde el principio, Hōtarō, aun cuando fui yo el que te pidió ayuda. No te culpo por enojarte. No es realmente algo que necesite esconderlo, pero ya sabes…

Aunque quería decirle que no tenía idea de lo que estaba hablando, nos conocemos desde hace mucho tiempo. Por muy molesto que fuera, tenía la sensación de que era así.

—El presidente del comité administrativo no es realmente, cómo decirlo, el tipo de persona al que otros llegan a tenerle cariño—dijo Satoshi mientras colocaba sus manos detrás de su cabeza—. Él actúa como si fuera alto y poderoso, considerando que él está en un comité de una secundaria, ¿sabes? No estoy seguro de cómo decir esto…  Él es el tipo de hombre que no está satisfecho hasta decirle a alguien “deja de perder el tiempo”, incluso si se están esforzando como siempre. Sus frases favoritas son: “No vayas decidiendo todo por ti mismo” y “Descúbrelo por ti mismo”; las he escuchado ya cinco veces, solo hoy.

Sabía que había gente de ese tipo, pero esta era la primera vez que escuchaba de alguien así de mi edad. De hecho, si sus descripciones eran precisas, me imagino que sería el peor de los casos de tratar para alguien como Satoshi. Él continuó.

—Sin embargo, estabas en lo cierto, Hōtarō. Yo no tenía nada que ver con él.

—Lo que significa… Parece que alguien más fue involucrado.

—Agudo como siempre.

Satoshi hizo un pulgar hacia arriba en señal de aprobación.

—Era un estudiante de primer año miembro del comité administrativo de la elección, de la Clase E. No recuerdo su nombre. Probablemente lo escuché en algún momento, pero no lo recuerdo. Él era un chico bastante energético, siempre diciendo “¡De inmediato!” cuando alguien le pedía que haga algo. No creo que nos hubiéramos llevado bien, pero podría decir que él siempre hacía lo que se supone que debía… bueno… lo intentaba, al menos. Él era bastante bajo; parecía de escuela media.

—Puedo ver a dónde está yendo esto.

—¿Puedes? Bueno, por lo menos escúchame hasta el final. Por una u otra razón, tal vez él era realmente eficiente o su clase se esforzaba para acabar rápido, él fue la primer persona en llegar al área de conteo de votos en la sala del concejo. Después de que él llegara, y si me preguntas fue el error del presidente, él arruinó los procedimientos comunes.

Satoshi puso las manos en frente de él y las colocó como si sostuviera una caja invisible.

—Probablemente ya sabes esto, considerado que también votaste, pero en las elecciones de Kamiyama, todos votan colocando su elección en la caja de votación designada. Esas cajas luego son llevadas a la sala del concejo y, esta es la parte importante, son abiertas en frente de los supervisores. Sr. Clase 1-E abrió la caja antes de que los supervisores llegaran y esparció los votos en medio de la mesa.

Pensé por un momento y luego dije—. Aunque no creo que sea un gran problema…

—Yo también. El único trabajo de los supervisores es asegurarse de que las cajas estén completamente vacías antes de llevarlas a los salones para votar y después de sacar los votos antes de que comience el conteo. Confirmé que la caja del Sr. Clase 1-E estaba, en efecto, vacía, así que en realidad podría decir que nosotros en realidad seguimos el protocolo. Pero el presidente del comité electoral insistió en que no había forma de saber con seguridad que él no modificó los votos mientras los supervisores no estaban presentes.

Ya veo.

—Dejando de lado el error cometido en el proceso, tengo realmente un mal momento intentando creer que él era el culpable—dije.

—Todos se sentían de la misma manera. Incluso yo. Pero aparentemente el presidente del comité electoral no. Aun cuando fue de acuerdo al protocolo, así que no había ningún chance para que alguien mezclara los votos falsos con el resto. Ese es el por qué él decidió que la culpa no podría recaer sobre alguien más, y por supuesto, atacó verbalmente al estudiante de primer año.

Satoshi paró repentinamente por un breve momento y luego añadió suavemente una cosa más.

—El de primer año estaba llorando, ¿sabes?

Así que eso era…

A lo que todo esto se reducía era: Satoshi quería probar que había otro punto en el cual habría sido posible mezclar los votos falsos con el resto, aun cuando nadie se lo pidió, todo por el bien de algún estudiante de grado inferior sin nombre que había sido abusado verbalmente mucho más allá de lo necesario por su pequeño error.

Completamente desprevenido, solo podía ofrecer esto en respuesta:

—Lo juro… Nunca cambias, ¿no? Siempre jugando al héroe en las sombras.

Él sonrió vacilante de vuelta.

—Dame un respiro, solo me enojó un poco, es todo. Además, si no te importa que haga excusas, no era como si sintiera que era absolutamente necesario confiar en tu agudeza. Creí que habría sido demasiado simple como para que me las arreglara solo, pero estaba equivocado. Resulta que nuestras elecciones son sorprendentemente a prueba de todo.

—¿No tuvimos una conversación similar la última vez que salimos en una caminata nocturna como esta?

—Sí… eso fue en nuestro último año de la escuela media, si mal no recuerdo. Hombre, eso me trae recuerdos.

Miré a Satoshi Fukube. En general se miraba frágil y algo de poca confianza y, aun así, su expresión era rebosante de confianza, el mismo Satoshi que siempre he conocido.

Él no era particularmente amable o gentil, ni siquiera tenía un fuerte sentido de honradez. En mi opinión, sin embargo, lo que tenía, aun si no lo mostraba en su cara, era un odio más fuerte que el normal hacia lo injusto y lo desleal. Aun con cosas que yo apartaba con un “Bueno, así es la vida”, él frunciría el ceño y haría todo lo que estuviera en su poder para arreglar lo que estaba a su alcance.

Con eso a un lado, sin embargo, supongo que puedo entender a dónde estaba llegando. No era que él estaba diciéndome que descifrara esto como parte de alguna investigación para ayudar a retornar el comité general y las elecciones de Kamiyama a un estado de normalidad, más bien, él estaba pidiéndome que lo ayude a darle al presidente del comité electoral un buen golpe por el bien de un estudiante de primer año en lágrimas.

Cierta parte de mí se irritó un poco preguntándose por qué él no me había dicho eso desde el principio.

Una ráfaga de viento sopló a través de la ciudad.

El camino continuo al río chocaba con una valla que rodeaba una casa residencial y giraba en un ángulo recto. Continuamos siguiendo el camino y eventualmente llegamos a una pequeña intersección de tres vías. Los caminos que se abrían a la izquierda y derecha tenían una línea de tráfico atravesándolos en el medio, no como por el que habíamos estado caminando hasta este punto, y todo el tramo estaba claramente iluminado por luces de la calle. Yo normalmente no venía por esta área, pero si mi memoria no me falla, si ibas a la derecha y atravesabas el distrito residencial, encontrarías mi antigua Escuela Media, Kaburaya. Si ibas a la izquierda y continuabas en esa dirección, eventualmente llegarías a la zona central.

Paramos de caminar y Satoshi me miró como si preguntara qué camino deberíamos tomar. Estaba algo preocupado de que alguien pudiera empezar a hacer preguntas si deambuláramos por el área central, pero también por alguna razón cierta parte de mí estaba dudando sobre acercarse a Kaburaya. Probablemente sería una buena idea ir hacia la izquierda y luego girar a una calle diferente antes de llegar al área principal. Empecé a caminar y Satoshi silenciosamente se puso junto a mí.

—Así que—dije, retomando la conversación una vez más—… Por lo que sabes, ¿no había oportunidades rotundamente posibles para que alguien mezcle los votos falsos?

Satoshi repentinamente sonrió y murmuró un apenas audible “Realmente lo siento” antes de exclamar en su normal e imperturbable voz—, ¡Así es! Realmente lo he pensado bastante, pero al final, realmente no puedo encontrar algún agujero en el sistema, especialmente considerando que ha sido el mismo por tanto tiempo. Si tuviera que decirlo con certeza… No es que no lo considere una posibilidad, pero tengo la sensación de que seguir por esa línea de pensamiento solamente llevará a un callejón sin salida.

Quería preguntarle en detalle por qué creía eso, pero considerando que ni siquiera sé cómo funciona el proceso de elección del presidente del concejo estudiantil en primer lugar, probablemente no entendería su razonamiento. Probablemente sería mejor pedirle que explique todo desde el principio.

—Desde el principio, por favor.

—Okay. Dónde es un buen lugar…—dijo Satoshi con los brazos cruzados y la cabeza inclinada deliberadamente en contemplación—. Eso suena bien. Para empezar, es importante recordar que las cajas de votación tienen candados puestos. También, como te dije antes, primero un tercero tiene que confirmar que las cajas estén vacías antes de que los estudiantes depositen sus votos y luego confirmar otra vez antes de que el comité los cuente.

—También puedes depositar un voto aun cuando una caja está cerrada, ¿no?

—Por supuesto. También debería haber estado cerrada cuando votaste.

Supuse que ese era el caso, solo quería confirmar.

—El comité de administración electoral sacó las cajas de votación del almacén y las trajo a la sala del concejo ayer después de la escuela. El almacén es el único que está en el primer piso del ala especial, así que estoy seguro de que sabes a cuál me refiero. También tiene trapeadores, cera y cosas así. Como sea, ayer, las papeletas de voto ya habían sido organizadas en una pila con un marcador sosteniéndolos. Después de que la escuela terminó por el día, todo el comité electoral y los supervisores se reunieron en la sala del concejo, y el miembro a cargo de distribuir todo les entregó las papeletas y las cajas a los representantes de cada clase. Estoy seguro de que ya sabes esto, pero hay dos miembros del comité electoral, un chico y una chica, en cada una de las clases. Eso significa que en la sala del concejo había dos miembros por ocho clases por tres años, cuarenta y ocho estudiantes, más los dos supervisores para un total de cincuenta estudiantes, todos amontonados ahí como en una lata de sardinas.

—Suena estrecho.

—Bastante. Después de entregar las cajas de votación, ellos nos hicieron confirmar que cada una de ellas estaban vacías, y de ahí el miembro del comité se encargaba de cerrarlas con llave. Mientras las cajas eran cerradas, los miembros esperaban con ellos pacientemente. Una vez habían terminado con todas las cajas, el presidente del comité daba la orden a todos de volver a sus salones.

Había visto las papeletas y las cajas, por supuesto. La caja estaba hecha de antigua madera de color ámbar y parecía armada sólidamente a primera vista. La palabra “urna electoral” estaba escrita en negrilla en un lado. Parecía que las papeletas eran cortadas de simple papel de imprimir. La que usé antes hoy ni siquiera tenía bordes rectos. Recuerdo que estaba el sello del comité de administración electoral, pero creo que no había algo así como un número de identificación para diferenciarla del resto.

—Sabes lo que los miembros del comité electoral hacen en los salones, ¿no? —preguntó Satoshi.

—Sí.

Una vez en los salones, los miembros colocaban la caja de votación en el escritorio del profesor y escribían los nombres de los candidatos en el tablero con tiza antes de entregar las papeletas. Mientras todos los estudiantes terminaban de marcar su elección, sea uno de los nombres de los candidatos o nada en absoluto, ellos caminaban hacia el frente del salón y depositaban individualmente su elección en la caja. Cada vez que esto pasaba, los miembros del comité electoral escribían una marca en el papel en sus manos para registrar el número total de votos.

Realmente no quería interrumpir la historia de Satoshi, pero necesitaba preguntarle algo solo por si acaso.

—¿Los miembros del comité de administración electoral también deben tomar en cuenta el número de estudiantes ausentes?

Satoshi negó con la cabeza y dijo—. De lo que he escuchado, no. Aparentemente, solo el total de estudiantes y el total de votos son importantes.

Ya veo. Supongo que algunos estudiantes ausentándose de la escuela realmente no afectaría su trabajo, ahora que pienso en eso.

—Las reglas dicen que después de treinta minutos, los miembros deben depositar sus propios votos y luego llevar las cajas de votación de vuelta a la sala del concejo, pero en realidad, algunas clases terminan mucho antes que eso. Después de todo, una vez que todos en el salón hayan terminado, no hay nada más que ellos tengan que hacer, así que ellos pueden tomar su maleta e irse. Esta parte va un poco en contra de las reglas, pero no hay nada que podamos hacer ya que es una costumbre en este punto.

Supongo que, si cada caja de votación fuese llevada de vuelta a la sala del concejo estudiantil al mismo tiempo, también retrasaría el proceso.

—Como resultado, los miembros del comité volverían a la sala y registrarían su año y clase en una lista para mostrar quién había regresado. La persona a cargo de la llave abriría su caja, y el miembro vacía la caja encima de la mesa. Había varias mesas colocadas en forma de cruz y las usábamos para contar los votos. No tenemos que devolverlas al almacén hasta mañana, así que no hubo ninguna prisa. Una vez los supervisores confirmaran que la urna está realmente vacía, ellos las colocan en una esquina del salón. Ya que todas las papeletas de cada clase están en la mesa, ellos las mezclan así nadie sabe cuál vino de qué clase y luego las dividen entre diez o más contadores de votos designados. Los contadores luego colocan en una de las tres cubetas, en este caso, ya sea que hayan marcado “Haruto Obata”, “Seiichirou Tsunemitsu” o “N/A”. Esta parte va realmente rápido. Los votos se recortan en grupos de veinte y luego se intercambian con otro contador para confirmar si el conteo fue hecho correctamente. Una vez que ambos contadores hayan terminado de revisarlo, los supervisores también lo verificarán.

—Ciertamente es minucioso.

—Lo sé, ¿verdad?

No tenía idea de por qué él sonaba tan orgulloso. Literalmente solo terminamos hablando de cómo él no tenía nada que ver con el comité de administración electoral.

—Después de hacer eso, escribimos los números totales en el tablero. Del principio al final, todo probablemente tomó alrededor de cuarenta minutos. Sin embargo, justo cuando estábamos a punto de declarar el vencedor, alguien notó que los números totales eran extraños, y todo después de eso fue puro caos.

Creo que escuché algo como el rugido de un motor. De repente, un auto deportivo aceleró furiosamente pasándonos en el modestamente pequeño camino. Satoshi le miró mientras sus ruedas chirriaron a la vuelta de la esquina y luego eventualmente dejó salir un suspiro.

—Todo lo que te dije justo ahora fue exactamente como pasó, pero porque había muchas personas mirando las papeletas en la mesa en todo momento, no puedo imaginar que sea posible modificar algo. Eso significa que los votos falsos no fueron añadidos durante el conteo… Y eso significa que la única posibilidad que puedo imaginar es que fueron añadidos a la caja de votación desde el comienzo, ¿no?

—Se ve de esa forma, pero…

—Pero ¿qué? Ya te dije esto, pero hay alrededor de cuarenta y tres y cuarenta y cuatro estudiantes en cada clase de la Secundaria Kamiyama. Había cuarenta votos falsos. Si el culpable se había centrado solamente en añadirlos a una urna, eso casi duplicaría la cantidad que tenía comparada a otras clases. Realmente no estábamos concentrados en la cantidad de votos que salían de las urnas, pero estoy bastante seguro de que alguien se daría cuenta si había dos veces más votos.

Estoy de acuerdo. ¿Y si no eran dos veces más, sin embargo?

Considerando que él había estado pensándolo desde que salió de la escuela hoy, Satoshi había considerado la posibilidad.

—Sería imposible que todos los votos falsos estén en una sola urna de una clase. ¿Entonces qué tal si fueron divididos en dos clases? Probablemente aún nos daríamos cuenta. Con tres clases también parecería algo sospechoso. Si estuvieran divididos entre diez clases, entonces los totales de cada clase subirían unos cuatro votos miserables. Eso probablemente sería imperceptible.

—Eso puede ser cierto, pero entonces aparece la pregunta de cómo alguien sería capaz de encontrar la oportunidad de depositar los votos falsos en diez cajas de votación.

—Sí—Satoshi dijo mientras asintió. Él entonces añadió con una expresión desinteresada—. Aunque, honestamente hablando, estoy bastante seguro que el culpable está en el comité de administración electoral.

—Creí que querías ayudar a ese estudiante de primer año de la Clase E.

—No creo que es él. Es solo que no puedo imaginar esto pasando de otra forma. Sólo el comité electoral entra en contacto con las urnas.

Es cierto que los miembros del comité trasladan las cajas, así que sería simple para ellos depositar discretamente algunos votos, pero…

—Así que, de acuerdo a tu teoría, Satoshi, ¿varios miembros del comité de administración electoral confabularon entre sí para colocar votos falsos por cada clase en pequeñas cantidades? Claro que cabe dentro de las posibilidades, ¿pero realmente crees que eso es lo que pasó?

—Es por eso que dije que esa línea de pensamiento llevaba a un callejón sin salida. Uno o dos miembros es una cosa, pero encuentro imposible imaginar a nueve o diez estando involucrados en esto.

Después de decir eso Satoshi aplaudió con las manos y continuó.

—Así que básicamente, no tengo idea de a dónde continuar desde aquí. No hay pruebas de que alguien usó un truco para realizarlo, pero si asumimos que hay uno, no tengo otra opción más que resolverlo para confirmar la sombría existencia de alguien acechando en el comité electoral. Si asumimos que no hay una entidad sombría, entonces no tenemos otra forma de averiguar cómo y dónde los votos se corrompieron tanto. Tenemos hasta mañana en la mañana, pero esta noche, quiero empezar desde el principio y completar esta situación en una serie de hechos. Después de todo, ya que no tenía a quién más recurrir, te terminé llamando, Hōtarō.

4.

Luces rojas iluminaban la ciudad nocturna ante nosotros. Satoshi y yo dejamos de caminar al mismo tiempo y brevemente perdimos el hilo de nuestra conversación mientras nuestros ojos quedaron presos del cálido resplandor. Se sentía casi como si hubiera algo extraño mezclado en el viento; tal vez solo era producto de mi imaginación. Mientras él continuaba mirando las luces, repentinamente comenzó a hablar sin mover la cabeza ni un centímetro.

—¿Tienes hambre?

Miré sin palabras a la linterna de papel rojo con “Ramen” escrito con negro en uno de sus lados.

Ni siquiera había cruzado mi mente que podría haber una trampa en un lugar como este, aun tan lejos de la zona central. Oh, niños buenos, vayan rápidamente en sus casas a sus camas ahora y tengan dulces sueños para pasar la noche en la Ciudad Kamiyama que es oscura y está llena de cosas terroríficas[2].

—No debemos ceder ante el mal.

—Eso es cierto… Las cosas malvadas no son buenas.

Tres minutos después, los dos estábamos sentados hombro a hombro atrás de un mostrador estrecho. Las únicas cosas en el menú eran chashu corriente y ramen wonton, así como arroz gyoza y cerveza. Ordené el ramen normal diciendo “realmente no tuve una cena normal” para justificarlo y Satoshi ordenó un ramen wonton y un tazón de arroz. El tendero tenía un grueso pecho, su cara era del color del papel de lija y tenía una toalla atada alrededor de su cabeza. Cuando le dimos nuestra orden, él respondió con una voz increíblemente grave que aparentemente venía de la boca de su estómago “¡A la orden!”.

Aceite parecía esparcirse a través del interior de la pequeña tienda, y el papel de pared, que probablemente era blanco originalmente, terminó por ponerse de un tinte amarillo. Esto probablemente debido al paso de los años, sin embargo, y no por la falta de limpieza. Había otro cliente, pero él nos ignoró al salir, así que nosotros dos fuimos los únicos que quedamos. Tomé un sorbo de agua fría de la taza en frente mío y repentinamente dejé salir un pequeño suspiro. Sabía que habíamos estado paseando durante una temporada cálida en un lugar cálido, pero no me di cuenta de que estaba así de sediento.

—¿Has estado aquí antes, Hōtarō? —preguntó Satoshi, quien se había puesto a juguetear con un frasco de pimienta ya que no tenía nada más que hacer.

—No, ¿y tú?

—Nop. Esta es mi primera vez aquí. No tenía idea de que había algo así en un lugar como este. Es sólo que tú caminaste aquí con tanta confianza… Estaba seguro de que eras un cliente habitual.

—Te apresuraste tanto cuando dijiste que deberíamos entrar… Estaba seguro de que siempre venías aquí.

Probablemente al escuchar nuestra conversación, el dueño respondió con una voz potente, “Vamos. No se arrepentirán.”

Mientras me distraía, casi volviéndome inconsciente del ligero zumbido de la ventilación conectada al mostrador, Satoshi empezó a quejarse silenciosamente.

—En realidad no me importa el culpable… pero me pregunto por qué lo hizo.

—Quién sabe.

—El presidente del concejo estudiantil ni siquiera hace algo en primer lugar. Por mucho, todo lo que hace es hablar como el representante estudiantil en eventos. Entendería si el culpable se enojara en la elección porque él quería un cambio en las normas de la escuela, pero ¿qué piensa que gana al lanzar un obstáculo al camino?

La única forma de saber eso probablemente sería preguntarle a la persona en cuestión. Con eso dicho…

—Si no te molestan las conjeturas, tengo un par—dije.

—Escuchémoslas.

—A él le encantan las elecciones, así que quiere hacerlo otra vez.

—Cuánta intriga.

—Él odia las elecciones, así que quiere verlas arder.

—Ya veo.

—Él creía que la autonomía estudiantil era una farsa y quería plantearle la cuestión de la relevancia de las elecciones a todo el cuerpo estudiantil.

—Terrorismo, ¿eh?

—El candidato que él apoyó no terminó de prepararse, así que quería comprar algo de tiempo para él.

—La fecha límite para eso ya había pasado, así que eso es un no.

—A él no le gustaba el presidente del comité de administración electoral así que arruinó las elecciones para verlo ponerse pálido del miedo.

Satoshi se rio levemente.

—La parte terrorífica es que realmente no puedo descartar eso. De todos modos, supongo que no sabemos sus motivos. Aunque el terrorismo tiene cierto encanto.

— Incluso podría ser un talismán de amor.

El dueño sacó un paquete de chashu del refrigerador, sorprendentemente grande considerando el estrecho tamaño de la tienda. Tomó un cuchillo de cocina y dijo, “Servicio especial para los estudiantes”. Supongo que estaba planeando darnos un extra. No puedo esperar.

Repentinamente pregunté algo que había estado en mi mente.

—Dijiste que había cuarenta y ocho miembros en el comité de administración electoral, ¿no?

Satoshi devolvió el frasco de pimienta a su lugar, apoyó la mejilla en su mano y respondió—. Sí. Tres años con ocho clases cada una, y dos miembros de cada una de esas clases.

—Aun así, también me dijiste que sólo diez estudiantes hicieron el conteo.

Satoshi giró sobre su asiento al lado de la barra para mirarme mejor.

—Aun con diez contadores, eso es sólo alrededor de 100 votos por persona, así que es plenamente posible. Además, el proceso de conteo ocupa un montón de espacio. Si tuviéramos a todos haciéndolo, necesitaríamos el gimnasio.

—¿Cómo se decide quién hace el conteo?

—Um…—él cruzó los brazos y murmuró—. Entre los cuarenta y ocho miembros, la mitad de ellos son los que llevan las cajas. Ellos llevan las cajas de votación a los salones y vuelven con ellas cuando la votación se terminó. Su trabajo termina después de que ellos abren las cajas y vacían los votos, así que la mayoría de ellos se van a casa cuando eso termina.

—¿Ellos no se quedaron y observaron?

—Algunos de ellos lo hicieron. El estudiante de primer año de la Clase 1-E fue uno de los miembros que se quedó, pero no es como si ninguno esté obligado a hacerlo.

—¿También dijiste que había miembros a cargo de la distribución de llaves y urnas?

—Dos personas se encargan de la distribución de las urnas. Como dije antes, eso incluye a la persona que estaba a cargo de distribuir los papeles de votación.

—¿Las cajas ya son asignadas a un año y clase específico desde el principio?

—Nop, las urnas fueron entregadas a quien estaba más cerca en la fila. Aunque los papeles de votación fueron diferentes. Los estudiantes decían en qué año y clase estaban y luego recibían su propio montón.

En la Secundaria Kamiyama, había aproximadamente de cuarenta y tres a cuarenta y cuatro estudiantes por clase, aunque por supuesto ese número no era siempre consistente. Tener demasiados o muy pocos papeles de votación era algo que tener en cuenta, así que ellos probablemente contaron el número total de estudiantes de antemano. Naturalmente, habría varios votos sobrantes como resultado de los estudiantes que estuvieron ausentes o salieron temprano, pero esa cantidad de votos restantes en sí mismos no tenían nada que ver con el problema de los votos falsos considerando que el número total de votos sobrepasaba la cuenta total del cuerpo estudiantil.

—¿También es el trabajo del distribuidor de urnas hacer los papeles de votación?

Satoshi inclinó su cabeza en reflexión.

—Todo lo que hice fue supervisar el proceso hoy, así que no lo sé. De lo que puedo decir, sin embargo, es que no hay forma de que ninguna persona pudiera tener más de cien tarjetas de votación. Me imagino que hubo cierto número de personas que se dividieron el trabajo. Cortaron el papel y lo marcaron con el sello del presidente del comité estudiantil.

—Ese sello es el problema. Los votos falsos también lo tenían.

—Es cierto. Justo como dije al principio, sería fácil falsificar los votos.

La única razón por la que este desastre se volvió acerca de los votos falsos en primer lugar fue porque tenían el sello del presidente con ellos. Si no hubiera habido nada en los votos que fueron mezclados, simplemente serían aceptados como aleatorios, extraños objetos. Era necesario haber hecho los votos falsos por adelantado, así que, si pienso acerca del culpable por esta ruta, puedo ser capaz de salir con algo.

…Esto es lo que Satoshi quería saber. Para restaurar la dignidad del Don Nadie de la clase 1-E, él no quería descubrir el nombre del culpable; él quería saber cómo los votos falsos fueron mezclados con el resto. Por supuesto, no hace falta decir que saber quién era el perpetrador sería ideal, pero no teníamos ni una lista de nombres ni la mano de obra o la autoridad para conseguir una en primer lugar. La forma más racional de hacer esto parecía ser no intentar hacer lo imposible.

—¿Y las personas a cargo de la llave?

—Sólo hay una llave, así que sólo es una persona. Él cierra los veinticuatro candados antes de las elecciones y abre los mismos veinticuatro después de estas.

—Suena como que tiene bastante tiempo libre.

—Lo tiene. Tal vez es el trabajo perfecto para ti, Hōtarō.

Me pregunto acerca de eso. Ese tipo de trabajos te hacen esperar por una excesivamente grande cantidad de tiempo precisamente porque hay tan poco por hacer, y además de eso, hay un montón de responsabilidad involucrada como resultado, suena como una manera extraña de gastar tu energía. Preferiría tacharlo.

—Así que, entre los cuarenta y ocho miembros del comité, veinticuatro llevan las urnas, dos son distribuidores de urnas, uno es el portador de la llave y diez son contadores.

—A parte de ellos, está el presidente, los dos vicepresidentes y los dos miembros que escriben en los tableros.

—Así que eso deja 6 personas sin responsabilidades.

—Algunas personas se encargan de varios quehaceres y la limpieza. No creo que ellos tengan nada que ver con esto. — Satoshi se acercó a mí. — Con esto, tenemos una idea general de lo que se estaban encargando las cuarenta y ocho personas. Este podría ser un avance prometedor.

—Quién sabe. Puede que no nos lleve a ninguna parte, pero nuestra conversación de ahora resultó ser de gran ayuda.

—Oh, ¿por qué es eso?

Ante mí estaba un tazón de ramen irradiando la dulce fragancia de salsa de soya. Los fideos eran delgados y ondulados y el caldo era de un color oscuro profundo. Había dos rebanadas de chashu, dos piezas de bambú y en el centro del tazón estaba una gruesa pila de verde espinaca recién hervida.

—¡Un tazón de ramen!

Tomé uno de los palillos desechables y lo separé con un golpe limpio. Miré hacia los palillos, hermosamente separados con un borde liso, y respondí.

—Ayudó a acortar la espera.

—Adelante, come. No me esperes.

—Lo haré.

Muchas gracias.

El dueño no estaba mintiendo cuando dijo que no nos arrepentiríamos de venir aquí. No había nada especial comparado a otro ramen a base de salsa de soya, y en todo caso, estaba algo salado, pero era precisamente ese aspecto el que lo hizo tan satisfactorio como apropiado para el plato. Tampoco había visto espinaca añadida antes, pero todo lo que tomó fue un mordisco para preguntarme a mí mismo por qué no lo había hecho. En adición a eso, y no podría decir si era para mejor o peor, la sopa estaba inexplicablemente y excesivamente caliente. Así como el ramen wonton de Satoshi llegó luego, yo exclamé: “¡Ouch! Eso está caliente.”

“Maldición, ¡en serio!” Satoshi estuvo de acuerdo con un pequeño grito mientras se llevaba los fideos a la boca. Él devoró alrededor de la mitad como si estuviera en trance, y luego dejó de mover sus palillos para mirarme furtivamente, pareciendo revisar si yo había disminuido la velocidad.

—Por cierto, y esto no tiene relación, pero…

Los fideos estaban deliciosos… Nunca he sido así de consciente del sabor del ramen. No creo que fuera el sabor por sí mismo. ¿Tal vez la textura?

—¿Estás escuchando?

—Sí.

—Estos wontons son asombrosos.

—Dame uno.

—Apártate. Pero sí, ¿sabías? Aparentemente Chitanda estaba hablando acerca de postularse para presidenta del concejo estudiantil.

Mis palillos pararon por un momento y luego resumí.

—Noticias para mí.

Satoshi sopló a los wontons un par de veces para enfriarlos y luego se los tragó en un delicado sorbo.

—Supongo que ella era bastante popular en la Escuela Media Inji, y ella es de una importante familia en Jinde, después de todo. Sus calificaciones son sorprendentes, y ella es realmente agradable. Corría el rumor de que incluso el profesor líder estaba atento de si se lanzaría. Ella se hizo popular durante el hilo de incidentes en el festival cultural, y eso solo aumentó cuando salieron las noticias de ella participando en el Festival de las Muñecas Vivientes. Lo único que falta es su historial de actividad en el club.

Probablemente es cierto que ser la Presidenta del Club de Clásicos no hacía mucho por ti en ese departamento.

—No estoy diciendo que lo sepa todo sobre ella… —Levanté la caliente maraña de fideos y los sostuve por encima del tazón para enfriarlos naturalmente. —…pero no creo que ella es el tipo de persona capaz de hacer lo que un presidente del concejo estudiantil necesita hacer, prácticamente hablando.

—Fue Mayaka quien tomó el timón con la antología, también. Pero eso no es distinto. Algunos dirían que, si el presidente era bien visto por otros, eso sería suficiente; todo lo que tendrías que hacer es apoyarlos en hacer esas cosas.

Algo así como un altar decorativo que llevas a todas partes, ¿huh? Se sentía como si llamar al presidente del concejo estudiantil una entidad puramente simbólica era una especie de broma, pero considerando que teníamos al dominante presidente del comité electoral como ejemplo, no podía descartar lo que dijo como una posibilidad.

—Bueno, ella terminó no lanzándose.

—Síp. Justo como dijiste, Hōtarō, aparentemente Chitanda no sentía que era la persona adecuada para el trabajo. Con eso dicho, parece que ella estaba interesada en saber si ser la presidenta del concejo estudiantil sería útil después de graduarse.

—Sería útil… ¿Como para una recomendación?

Escuché que ser un presidente del concejo estudiantil hacía bastante fácil recibir recomendaciones de universidades. Sin embargo, no podía entender por mi vida por qué ella estaría considerando lanzarse a la presidencia con los exámenes de ingreso a la universidad en mente.

Satoshi se rio ligeramente y agitó sus manos con desdén.

—Lo dudo.

—Sí.

—Aparentemente era más como la línea de experiencias representando a la Escuela Secundaria Kamiyama ayudándola cuando herede los bienes de su familia.

Me quedé sin fideos. Quería tomar el tazón y beber el caldo, pero aún estaba muy caliente. Miré distraídamente al dueño lavando los platos y la gran olla de agua hirviendo.

Una heredera, ¿eh? El mundo en el que ella vive es tan alejado del sentido común. Aunque haya sido testigo de las circunstancias que la rodean, incluso ahora, no puedo entenderlo completamente. Cuando lo intento, no puedo hacer nada más que estar sorprendido de que algo como eso exista en estos días y en esta era. Para Chitanda, sin embargo, esa precisa palabra, “heredera”, era su realidad.

—Sí…—murmuró Satoshi con una suave indiferencia mientras sorbía el ramen wonton — Me pregunto qué debería ser.

Después de un segundo intento fallido de tomar el tazón debido a su peso y calor combinados, vi algunas cucharas junto al frasco de pimienta. Cogí una inmediatamente y tomé un bocado.

—¿Qué tal un abogado?

—¿Un abogado?

La voz de Satoshi estalló como si alguien le hubiese dicho que había una criatura mitológica cerca.

—Haha, ¿de dónde demonios vino esa idea?

El ramen en esta tienda ciertamente había picado mi interés. Tendré que pedir ramen wonton para la próxima vez si eso es lo que le hizo a Satoshi. Había tomado con la cuchara tanto caldo que parecía que fácilmente se derramaría por el borde de la cuchara, así que la incliné hacia delante y hacia atrás para vaciarla un poco.

—Porque eres un héroe en las sombras.

—Solo de acuerdo a ti…

—Un abogado fue la primera cosa que se me vino a la mente. Si no es eso… ¿Entonces qué tal un vigilante nocturno?[3] Noqueando a los malhechores de un solo golpe bajo el velo de la noche.

—Ha… ha…

Con una risa amarga, Satoshi volvió a sus fideos wonton. Habíamos estado comiendo casi al mismo ritmo, pero a él todavía le faltaba el arroz. Parece que estaremos aquí un rato más.

Un par de hombres con la cara enrojecida en trajes de negocios caminaron dentro de la tienda en la que antes solo estábamos nosotros. El dueño los llamó “¡Bienvenidos!” Probablemente ebrios, los hombres gritaron deliberadamente con voces desagradables:

—¡Do’ tazones da ramen!

—Y do’ cervezas. ¿Tiene’ bocadillos?

Siento como que escuché a Satoshi murmurar algo en medio del interior ahora animado de la tienda.

—No había considerado esa opción… Interesante.

Me pregunto si había traído a un sicario[4] a este mundo inadvertidamente.

5.

Cuando salimos de la tienda, la tibia brisa nocturna de junio soplaba gentilmente meciendo la linterna de papel rojo hacia delante y atrás. Satoshi había intentado pagar por mi comida, llamándolo un pago por la consulta, pero derribé su hazaña. Un pago por la consulta… ¿puedes creerlo? El valor de este tipo a veces es…. Esa parte de él no era buena en lo más mínimo. Fue una buena idea mi previsión de traer algunos yenes antes de venir.

El regreso en el bolsillo de mi camisa tintineaba delicadamente junto a cada movimiento que hacía. Satoshi miró alrededor y regresó a ver a su reloj.

—Se ha vuelto bastante tarde. Supongo que deberíamos irnos a casa pronto. Lo siento por pedirte que salgas a estas horas.

—No me importa. Quiero decir, todo lo que tengo que hacer en casa es lavar todos los platos y el baño entero.

—Estás enojado, ¿no?…

—No del todo. Si vamos a volver, ¿podrías llevarme a casa? Da bastante miedo ir solo.

Esa broma fue sorprendentemente efectiva en él.

El último abril, Satoshi se encontró visitando mi casa debido a una inesperada serie de eventos. No fue como si él haya hecho más visitas después de eso, así que me imagino que él no recordará las calles exactas que hay que tomar para llegar ahí, pero estoy seguro de que él sabía el camino aproximado.

—Okay, vamos, entonces—dijo, empezando a caminar antes de que yo lo hiciera.

Parecía que sería una caminata bastante sencilla a mi casa desde la tienda de ramen usando la acera a lo largo de la amplia carretera. El suave brillo de las luces callejeras trajo las luces vívidas de invierno a mi mente y me hizo recordar al siempre invasor verano. Un pequeño coche de policía condujo a través de la calle sin tráfico, y aunque me asustó un poco, continuó su camino sin parar para darnos una reprimenda por estar afuera tan tarde.

—He estado pensando… —empecé a decir— no importa cuánto intente imaginar cuándo fue posible para alguien poner los votos falsos, siempre me encuentro con un callejón sin salida. Debido al hecho de que las cajas fueron examinadas, no puedo imaginar que los votos hayan sido colocados allí con anticipación. Además, cualquier urna que tuviera cuarenta votos más añadidos resaltaría del resto y dividirlos entre diez urnas requeriría de un montón de ayuda.

Aunque simplemente estaba repitiendo lo que Satoshi me dijo antes, él asintió en serio.

—Exactamente. No puedo llegar más lejos que eso.

—Entonces no tenemos otra opción más que cambiar nuestro enfoque.

¿De dónde vinieron los votos que sobrepasaron la cuenta total del cuerpo estudiantil?

¿En qué punto fueron mezclados?

Repentinamente Satoshi soltó un “Ya veo”.

—Esto es solo una conjetura, pero ¿y si los votos ya estaban en la mesa desde el comienzo?

—¿En serio?

Esa teoría mía fue todo lo que se necesitó para desinflar todo el entusiasmo de Satoshi.

—No, eso sería imposible—él continuó—. Por supuesto, eso sería lo mismo que si hubiera votos invisibles en la mesa en la que se hace el conteo públicamente.

—Dudo que hubiera votos invisibles. ¿Y si había un miembro del comité invisible, sin embargo?

Satoshi entrecerró los ojos.

—¿Te importa si te pregunto de qué diablos estás hablando?

—En absoluto.

La acera se desvió en frente de una gasolinera abandonada. La apariencia desolada de la inmensa estructura desocupada de cemento irradiaba un extraño sentimiento de inquietud.

—Por lo que he escuchado hasta ahora del proceso de elección, hay dos grandes defectos. Si me aprovecho de ellos, estoy seguro de que incluso yo sería capaz de mezclar algunos votos falsos.

Aunque asumí que él iba a decir algo, Satoshi estaba en un silencio mortal. Tal vez él estaba tratando de no interrumpir. Sin importar cuál sea el caso, continué.

—El primero era el punto de control para los miembros del comité que estaban regresando las urnas de sus salones. Después de eso estaba la confirmación de distintas personas para asegurarse que las urnas estaban completamente vacías y que los votos fueron ordenados en grupos exactos de veinte. Sin embargo, la verificación para el “año y clase” de cada miembro que volvía no se hizo de la misma manera. Si lo que dices era correcto, entonces esa parte del proceso era hecha por el individuo.

De acuerdo a Satoshi, los miembros del comité volvían al cuarto y marcarían su año y su clase en una lista para mostrar quién había vuelto.

—El papel que marcaron probablemente solo enumeraba los nombres de las clases con un círculo o una cruz o lo que sea junto a ellos. Aunque es el mismo comité de administración electoral, dudo que todos recuerden la cara del otro. Incluso si yo, hipotéticamente hablando, hubiese ido a la sala del concejo con la urna de la clase 2-C y hubiese marcado mi clase, probablemente no hubiese levantado muchas sospechas.

El murmullo en voz baja de Satoshi parecía atorarse en su garganta.

—Puede que estés en lo cierto con respecto a eso, Hōtarō… Es cierto, nadie confirmó que la persona que se iba con cierta urna era la misma persona que volvía con ella.

—Los votos son la parte importante, sin embargo. Estrictamente hablando, no importa quién lleva las cajas; eso no tiene relación con las elecciones. La lista de clases era solamente para el urgente propósito de asegurarse de que todas las urnas hayan vuelto.

—Es cierto—Satoshi asintió, inmerso en reflexiones—. Los votos son la parte importante. Ese error que señalaste no es de ninguna manera pequeño, pero eso aún no responde la pregunta de cuándo alguien pudo haber añadido los votos falsos.

—Ahí es cuando el segundo error toma importancia.

Intenté imaginar qué fue lo que tomó lugar hoy después de la escuela, cuando, antes de las elecciones, los miembros del comité electoral recibieron sus urnas, urnas sólidamente construidas hechas de antigua madera color ámbar.

—Dijiste que las urnas no eran asignadas a ninguna clase en particular antes de repartirlas.

—Sí, lo hice. — Antes, él me había dicho que cada una era entregada a quien esté más cerca en fila. —¿Ese es el problema?

—Distribuir las urnas aleatoriamente no es un problema en sí mismo. Lo mismo va para tener a los miembros del comité marcándose ellos mismos después de volver a la sala del concejo. Sin embargo, si combinas ambos, ¿qué crees que pasaría?

Satoshi cruzó sus brazos y miró hacia el cielo nublado mientras caminaba silenciosamente. Él estaba a punto de chocar con un poste telefónico así que tiré de su manga para moverlo fuera del camino.

—¿Así que lo que estás diciendo, Hōtarō, es que uno de los estudiantes que volvió a la sala del concejo con una urna puede no haber sido un miembro del comité electoral? Aunque no estoy muy seguro de que eso tenga algo que ver con las cajas distribuidas al azar.

—Estás algo mal. Eso no es lo que quería decir. — No es como si estuviera intentando interrogar a Satoshi o algo, así que no tenía sentido retener la respuesta. La razón de que repetí mi pregunta fue para que pudiera decir todo en un orden adecuado y no terminara enredado en mi cabeza. —A lo que me refería era: el sistema de elección no sería capaz de contar los votos, incluso si un estudiante quien no era un miembro del comité electoral llevaba una urna que no estaba asignada a ninguna clase.

Después de un momento de desconcierto, los ojos de Satoshi se ensancharon.

—Increíble, Hōtarō, eso no es fácil de lograr, ¿sabes?

De acuerdo a mi entendimiento de las elecciones del presidente del concejo estudiantil como Satoshi lo había explicado, había incontables medidas colocadas para prevenir la mala administración y el incorrecto conteo de votos. Sin embargo, si asumes que un falso miembro del comité trajo una falsa caja, no había contramedidas que se interpusieran en su camino.

—Espera — Satoshi alzó su mano, con la palma abierta hacia mí. — ¿Eso no es algo extraño? Es cierto que los miembros del comité electoral no tienen brazaletes o algo como eso, así que sería bastante fácil hacerse pasar por uno de ellos, ¿pero ¿qué harían con una caja? No sé por cuánto hayan estado en uso, pero ciertamente sé que son antiguas. No son el tipo de cosa que puedas hacer en una noche. Si un estudiante llegara con alguna caja antigua corriente, sería difícil no darse cuenta. — Él se detuvo un momento y luego continuó. — Además, estaría mal asumir que el culpable sigilosamente llevó su urna dentro de la sala, añadió los votos falsos en la mezcla de los demás, y luego salió como si no tuviera que ver con él. Después de que son completamente descargadas, las urnas son recolectadas y apiladas en la sala del concejo. Es imposible salirse con la suya a menos de que se tenga una caja adecuada.

—Es cierto. Esencialmente, siempre y cuando hubiera una caja aparte de las veinticuatro usadas en la elección de este año, una caja de color ámbar con un candado y las palabras “caja de votación” escritas en uno de sus lados, sería posible.

—¿Dónde podrías encontrar una caja como esa?

¿Dónde? Bueno…

—Probablemente en el almacén del primer piso del ala especial.

Después de todo, ahí es donde se supone que las cajas de votación eran guardadas.

Con una expresión visiblemente irritada, Satoshi golpeaba el suelo fuertemente con cada paso que daba.

—Ahí es donde teníamos las cajas para la elección de este año, no las que supones.

Yo también me irrité. ¿Quién es para decir que solo había exactamente veinticuatro cajas en el almacén? ¿Por qué no podía llegar a él? Mientras pensé esto, repentinamente me di cuenta. Ya veo. No era culpa de Satoshi que él no entendiera. Había asuntos familiares.

—Llegó una tarjeta postal para mi hermana.

—¿Qu…? — Satoshi me miró, aturdido por el cambio repentino en la conversación. —Oh, sí. Eh, ¿cómo ha estado?

—Bien. Gracias por preguntar. Ella volvió a la universidad, así que ella no está en casa por ahora, y aun así una tarjeta postal le llegó a casa. Es una molestia. Voy a tener que dejarla en un lugar que recuerde hasta que ella vuelva.

—¿Por qué no se lo envías…?

Una sacudida pasó a través de todo mi cuerpo. Claro, todo era tan simple. ¿Por qué no sólo se la envié? ¿Cómo no lo vi antes?

—¿Hōtarō?

—Ah, lo siento. Sólo estaba algo sorprendido. Volviendo al tema en cuestión, esa postal era para avisarle sobre su reunión de clase.

Satoshi se vio insatisfecho, como si quisiera preguntar cómo al mencionar eso se volvía al tema principal.

—Oye…

—Era para la clase 3-I.

Una gran volqueta, con enérgico hip hop saliendo de sus ventanas, pasó a lado nuestro. Satoshi abrió sus dos manos en frente de él y empezó a bajar sus dedos uno por uno. A, B, C, D…

—Así que eso es lo que era. Nueve clases…

Asentí.

—Que la Escuela Secundaria Kamiyama tenga ocho clases por año es algo que se cumple solamente ahora. Anteriormente, tenía nueve clases, y posiblemente en algún otro punto, incluso diez. Es posible que el próximo año haya siete clases, y eventualmente seis después de eso.

—Ya veo. Era tan obvio. El número de estudiantes… el número de niños está cambiando, pero la escuela sigue existiendo tal cual.

Nos reconocimos como existentes en la Escuela Kamiyama. Eso no era incorrecto, estrictamente hablando, pero la cosa era, sin embargo, que la escuela continuaba existiendo sin ninguna consideración por nuestras existencias. Había un punto en el cual había nueve clases en un solo año, y esa vez también tuvieron elecciones para el concejo estudiantil. Considerando la deteriorada condición de las cajas de votación, era seguro asumir que ellos habían usado esas cajas desde entonces.

No puedo imaginar que ellos hayan desechado la caja sobrante. Era posible, después de todo, que Kamiyama ingresara una vez más a un tiempo de nueve clases por año.

—En el almacén del primer piso en el ala especial duermen las cajas de una época en la que había más estudiantes de los que hay ahora. El culpable sabía eso, tomó una de las cajas, le puso los votos falsos, se hizo pasar como un miembro del comité y luego la llevó a la sala del concejo.

—Él no escribió nada en la lista de las clases. Aunque la caja debe haber estado cerrada y debía ser abierta por la llave del miembro del comité electoral que la tenía encargada.

—Hay solo una llave después de todo. Tiene sentido que las cajas serían abiertas por la misma. Revisa la pila de cajas de votación en la sala del concejo a primera hora de la mañana, y si en efecto hay veinticinco, esa será tu prueba. Después de todo, no había tiempo para devolverla.

Si te fueras a dar cuenta que esas cajas sobrantes existían como una reliquia del pasado de Kamiyama, no era tan difícil ver a través del truco detrás de los votos falsos. Porque tenía una hermana mayor que venía de la misma escuela, fui capaz de ver a la Escuela Secundaria Kamiyama como otra cosa dentro del flujo del tiempo, sin embargo, para Satoshi que sólo tenía una hermana menor, no llegó a tiempo para darse cuenta de ese hecho. Eso es todo, pero, aun así, me dejó un mal sabor de boca. Aun cuando pensé que ya habría estado acostumbrado al paso del tiempo, era casi como si estuviera diciendo, “Tal vez después de todo realmente no entiendes el significado detrás de esto”.

—Estaba muy centrado en lo que había en la caja… Faltaba algo—Satoshi murmuró suavemente.

Me encogí de hombros en respuesta a su raramente contemplativo comentario, y el movimiento causó que las monedas en el bolsillo de mi camisa tintinearan delicadamente.

6.

De lo que me dijo después, Satoshi informó al presidente del comité general la hipótesis que formamos esa misma noche, y el presidente a su vez se lo dijo al presidente del comité de administración electoral. Parecía que el presidente del comité electoral sospechaba del estudiante de primer año de la clase 1-E hasta el final, pero ya que ellos de hecho encontraron veinticinco cajas en la sala del concejo, solo entonces, dejó de ser tan obstinado.

El agujero en el sistema fue sellado y la elección tuvo lugar otra vez, resultando en Seiichiro Tsunemitsu alzándose para asumir la posición del nuevo presidente del concejo estudiantil. En su discurso de aceptación, dado en una transmisión para toda la escuela, no había ni una sola mención del problema que había tenido lugar anteriormente.

No sabemos quién esparció los votos falsos. En las propias palabras de Satoshi, “Suponiendo que eso es el trabajo del comité electoral. No tengo nada que ver con eso.”

Estaba totalmente de acuerdo.




[1] Herokirim: Leí puente rojo… y lo primero que se me vino a la mente fue el Puente de Fuyuki :v

[2]Herokirim: Por qué la noche es oscura y llena de Horrores :v estas referencias vergas XD

[3] Herokirim: Me late que es una referencia.jpg

[4] Herokirim: Aquí la palabra en inglés “hitman” cambia completamente su significado anterior. En la ocasión anterior, el contexto le daba a esta palabra el significado de una persona que va por la calle en horas oscuras golpeando a la gente, y teniendo en cuenta que Oreki se refiere a Satoshi, el significado en sí es el de Batman. En esta ocasión, claramente, se refiere a alguien que por x o y motivo, es capaz de matar a otra persona.

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